Temoaya, Paraíso vegetal. Auténticamente orgánico, ecológico, local y directo de quienes producen.

Afortunadamente cada vez surgen más alternativas que nos invitan a comprar productos locales, ecológicos y orgánicos, directo del/a productor/a… Pero ¿cómo tener la seguridad de que realmente estamos frente a proyectos auténticos, que no se trata sólo de estrategias publicitarias?

¿Qué es realmente orgánico? ¿Qué significa “consumir local”? ¿Cómo identificar que lo que compramos es ecológico? ¿Todo lo natural es saludable? ¿Por qué son más caros estos productos?

Estas son algunas de las preguntas que nos hacemos frente a estas ofertas alternativas, pero de las que casi nunca obtenemos una respuesta clara.

La solución a estas cuestiones solo podemos encontrarlas directamente desde la fuente donde se produce lo que compramos, por eso conversamos con Belén y Adrián que nos cuentan sobre los procesos y la historia de su emprendimiento de producción y comercialización de vegetales y frutas orgánicas desde Temoaya.

Adrián y Belén, como ahora sus hijos, crecieron en Temoaya y su proyecto se inicia generaciones atrás, con la propuesta de valorar y cuidar la tierra y salud de todas las personas involucradas en la producción de los alimentos que cada semana traen a nuestras mesas.

¿Por qué Orgánico?

No todo lo natural es orgánico, ni todo lo natural es realmente saludable o ecológico. Estos son algunos mitos que hay que desmenuzar cuando buscamos propuestas de alimentación alternativa.

Estas cuestiones también presentan desafíos para las personas que producen en el campo, y para la comunidad de Belén y Adrián han sido la pauta para decidir mantener procesos tradicionales de cultivo, sin uso de agroquímicos, conservando especies y semillas nativas, sin modificaciones genéticas y apoyándose en redes solidarias de comercialización.

Los productos orgánicos son aquellos que cuentan con una certificación que garantiza que sus insumos son agroecológicos y no contienen aditivos sintéticos, en el caso de los cultivos, no ocupan pesticidas industrializados, mantienen una rotación de siembras, el abono utilizado es de origen natural (bien sea vegetal o animal) y el control de insectos y otras hierbas se aborda con mezclas de plantas que fortalecen el ecosistema.[1]

Existen distintos tipos de certificaciones orgánicas. Las más conocidas son otorgadas por empresas privadas que contemplan costos anuales bastante elevados para pequeños proyectos productivos. Por esto, desde instituciones oficiales, se han reconocido propuestas de Certificaciones Participativas[2] en las que pequeños grupos pueden demostrar que sus alimentos son orgánicos y agroecológicos, a partir de evaluaciones hechas por miembros de sus comunidades: Asociaciones Civiles, personas consumidoras y otros/as productores/as.

Si bien desde siempre las familias de Belén y Adrián han producido de manera agroecológica, desde hace más de 10 años su proyecto ha sido parte de procesos y redes de certificación orgánica participativa.

Todos los productos que nos traen desde Temoaya son cosechados con abonos amigables con el ambiente, compostas, minerales y humus. Además, practican un control biológico de plagas y enfermedades, diversificando, asociando cultivos y protegiendo con barreras de hierbas aromáticas y medicinales las cosechas.

El rostro de quienes producen

Quienes producen alimentos agroecológicos cuidan la tierra, cuidan de sus familias y están cuidando nuestra salud.

Belén y Adrián han vivido toda su vida en Temoaya, rodeado de manantiales, cultivos y amor por la vida y la familia. El hecho de que hoy podamos disfrutar del fruto de su tierra y de su trabajo es el legado de las generaciones que les precedieron.

Su proyecto, que han nombrado “Paraíso Vegetal”, es hijo de “Mujeres Cosechando” una iniciativa impulsada hace más de 20 años por un grupo de productoras de Temoaya, que fue liderado por Macaria Jerónimo Faustino, la mamá de Adrián.

Macaria sembró toda su vida y sus hijas e hijo la acompañaron y aprendieron de su trabajo y del respeto a su tierra. También aprendieron a valorar la calidad y el esfuerzo de producir de manera agroecológica, pues este valor es lo que permite que esta tradición sea una alternativa digna para seguir transmitiendo a sus hijas e hijos.

El tesón de Macaria y del grupo inicial de Mujeres Cosechando las trajo a la Ciudad de México, cargadas con las primeras hortalizas que cosechaban en Temoaya. Después de demostrar en procesos de certificación participativa que sus productos y sus procesos eran auténticamente orgánicos, comenzaron a ganarse el corazón de las personas que queremos una alimentación más saludable y ecológica en este contexto urbano.

Ahora sus hijas e hijos han logrado llegar a muchas más mesas, llenándolas de sus vegetales iniciales, pero ahora además, con frutas de temporada y productos de maíces criollos que han conservado intactos: tortillas, sopecitos y tlacoyos.

También han logrado articularse con proyectos agroecológicos de otros territorios para crear redes solidarias que nos permiten disfrutar de una gran diversidad en nuestras mesas: papayas, piñas y cítricos que produce el hermano de Belén en Veracruz y aguacates de Doña Hortencia que siembra en Michoacán y también vende en los mercaditos orgánicos en los que participan.

Redes alimentarias alternativas

Incluso en una Megalópolis como la Ciudad de México es posible conocer de dónde viene lo que comemos, quiénes lo producen, dónde se produce, y así saber a dónde va a parar el dinero de lo que compramos, qué tipo de proyecto está haciendo crecer y a quién está beneficiando.

Esto nos brinda la seguridad de adquirir productos realmente saludables, ecológicos y de comercio justo. Nos permite decidir qué estamos poniendo en nuestra mesa y sobre todo a quién dejamos entrar en nuestras casas.

Belén y Adrián no venden sus productos en Centrales de Abasto, ni a distribuidores que surten a supermercados, porque saben por experiencia que estos circuitos de comercialización malbaratan su trabajo y destruyen la posibilidad de garantizar una vida digna para sus familias, lo que significaría que sus hijos tuvieran que abandonar sus tierras y su tradición.

En estas grandes plataformas de comercialización se hace imposible saber el origen de lo que compramos, pues conviven sin ningún tipo de distinción, los frutos de pequeños proyectos con productos de la agricultura industrializada, de monocultivos que agotan los suelos, de siembras intensivas con pesticidas tóxicos, de proyectos agrícolas que pauperizan la condición de trabajo de los/as jornaleros/as…

Pero en pequeños tianguis, mercaditos orgánicos y agroecológicos e iniciativas como nuestra comunidad productora www.consumaconciencia.com impulsamos redes alternativas para garantizar la calidad y autenticidad de cada uno de los proyectos que apoyamos.

Las Redes Alimentarias Alternativas son iniciativas en las que participan productoras/es, transformadoras/es y consumidoras/es en la construcción de sistemas de consumo más locales, justos, democráticos y sustentables.[3]

Uno de los elementos que tienen en común estas redes es el reconocimiento a la labor de las y los productores que “comercializan productos agroecológicos, frescos y sin agrotóxicos, privilegiando el consumo de productos que consideran buenas prácticas en su elaboración.”[4]

En estos espacios el término alternativo no solo radica en la reducción de intermediarios, sino que pone en valor la relación de reconocimiento de todas las personas involucradas en los procesos de producción y comercialización, sus prácticas, procesos, rostros y orígenes.

Además de ser parte de nuestra comunidad productora, esta comunidad de proyectos familiares de Temoaya también participa en otros espacios alternativos como el mercado Ruta Orgánica y el Tianguis Bosque Agua, donde han obtenido su Certificación Orgánica Participativa.

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[1]  Earth Observing system “Agricultura Orgánica: Modelo Sostenible Sin Químicos”: https://eos.com/es/blog/agricultura-organica/#:~:text=El%20modelo%20de%20agricultura%20org%C3%A1nica,de%20importante%20que%20producir%20alimentos .

[2] SENASICA: Certificación Orgánica Participativa https://www.gob.mx/senasica/acciones-y-programas/certificacion-organica-participativa-274070#:~:text=El%20Sistema%20de%20Certificaci%C3%B3n%20Org%C3%A1nica,de%20tianguis%20o%20mercados%20establecidos.

[3] Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, Redes Alimentarias Alternativas y estrategias de adaptación ante la covid-19 https://unamglobal.unam.mx/redes-alimentarias-alternativas-y-estrategias-de-adaptacion-ante-la-covid-19/#:~:text=Las%20Redes%20Alimentarias%20Alternativas%20son,%2C%20justos%2C%20democr%C3%A1ticos%20y%20sustentables.

[4] Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “Organismos de la sociedad civil y la CONABIO abren convocatoria nacional para crear Redes Alimentarias Alternativas” https://www.gob.mx/conabio/prensa/organismos-de-la-sociedad-civil-y-la-conabio-abren-convocatoria-nacional-para-crear-redes-alimentarias-alternativas?idiom=es

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